viernes, 14 de diciembre de 2012

EL CLAVO DE OLOR




De la familia de las Mirtáceas, el clavo o clavero es un árbol que tarda unos 20 años en desarrollarse, con una altura entre 12 y 15 metros. Se le conoce también por el nombre de Eugenia aromática. Puede seguir produciendo fruto hasta 50 años. Sus hojas se parecen bastante a las del laurel. Posee flores regulares de cinco pétalos y numerosos estambres, y el rudimento del fruto que se sitúa debajo de la flor y no en su seno; de manera que cuando aquél llega a su plena madurez, el cáliz -que suele persistir- lo corona. Los pétalos plegados con los estambres dentro forman la cabeza del clavo. Los clavos, capullos de flor sin abrir de este árbol, se cosechan cuando el árbol tiene entre 6 y 8 años. Los clavos se recogen a mano para no dañar las ramas y poner en peligros futuras cosechas.

Su nombre procede del latín clavus, ya que el capullo seco sin abrir recuerda esta forma. Durante siglos, éste árbol fue considerado en la antigüedad como “curalotodo”. La gente de las Molucas o Islas de las especias, plantaban un clavo de especia para celebrar el nacimiento de cada niño. Si el árbol florecía, era un buen presagio para el recién nacido, a quien se ponía un collar de clavos como protección contra los malos espíritus y las enfermedades. Esta planta aromática se usa mucho también en la Magia de Amor. Así, si se quiere encontrar a la persona amada, una buena idea es llevar una bolsita llena de clavos de olor colgada del cuello o en un bolsillo.
Las curanderas de muchos pueblos solían cortar los encantamientos con ajos y clavos de olor. Se apartaba la misma cantidad de clavos que de ajos; se juntaban ambos atándolos en una ristra y se arrojaba ésta en el campo o en un lugar desértico a las afueras de la casa. Cuando se secaban los ajos, los clavos habían desaparecido, llevándose con ellos los males y las envidias.

Las propiedades medicinales el clavo fueron valoradas por griegos, romanos y chinos: estos últimos lo mascaban para aliviar los dolores de muelas y combatir el mal aliento. Los dentistas utilizan actualmente la tintura o extracto de clavo como anestésico local, ya que posee un aceite volátil como principio activo que le brinda esta capacidad calmante: el “eugenol”, así como sustancias diversas, esteroles, flavonoides, etcétera.

Posee una larga historia como antiséptico y en la prevención de enfermedades infecciosas. Este punto se puso de relieve cuando los holandeses cortaron los claveros de las Malucas y poco después de sucedieron muchas epidemias. El clavo se convirtió en una especia relevante importada por portugueses y franceses.

A nivel de piel es desinfectante y cicatrizante. Actúa asimismo a nivel de las alergias, ya que reduce hiper sensibilidades.

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